Control del peso, GLP-1, nutrición y longevidad: la nueva forma de entender la salud metabólica
28 de Octubre de 2026

Por la Dra. Mary Elena Majano | Clínicas Majano, Santa Cruz de La Palma, Islas Canarias.


Durante mucho tiempo, hablar de pérdida de peso significaba hablar de dietas restrictivas, contar calorías y hacer ejercicio con el único objetivo de ver bajar el número de la báscula. Sin embargo, hoy sabemos que el control del peso es mucho más complejo y que nuestra forma de abordar el sobrepeso y la obesidad está evolucionando.

La investigación científica, los avances en el conocimiento del metabolismo y las nuevas herramientas terapéuticas nos permiten comprender mejor por qué algunas personas tienen dificultades para perder peso, por qué resulta tan complicado mantener los resultados y qué estrategias pueden ayudar a mejorar la salud a largo plazo.

Cada vez hablamos más de composición corporal, masa muscular, sensibilidad a la insulina, regulación del apetito, salud cardiovascular y longevidad. Y, sobre todo, empezamos a entender que perder peso no debería consistir únicamente en adelgazar, sino en perder grasa de forma saludable, preservar la masa muscular y mejorar nuestra calidad de vida.

Pero ¿qué papel desempeñan los nuevos tratamientos médicos para la obesidad? ¿Por qué es importante calcular adecuadamente los macronutrientes? ¿Qué relación existe entre la nutrición, el ejercicio de fuerza y el envejecimiento saludable? ¿Podemos cuidar nuestro metabolismo para llegar a edades avanzadas con más vitalidad y autonomía?


En este artículo abordamos las claves de una nueva visión del control del peso y la salud metabólica.


1. Sobrepeso y obesidad: por qué no todo depende de comer menos

Una de las principales dificultades que encuentran las personas que quieren perder peso es la sensación de estar haciendo todo lo posible sin obtener los resultados esperados.

Algunas han probado numerosas dietas. Otras consiguen adelgazar durante unos meses, pero recuperan progresivamente el peso perdido. También hay personas que, a partir de los 40 o 50 años, comienzan a notar cambios en su composición corporal, un aumento de la grasa abdominal o una mayor dificultad para mantener su peso habitual.

Estas experiencias pueden generar frustración, inseguridad y una relación complicada con la alimentación.

Sin embargo, el sobrepeso y la obesidad no pueden explicarse únicamente por la falta de voluntad.

El peso corporal está influido por múltiples factores: la genética, la regulación del apetito, el gasto energético, el entorno alimentario, el descanso, el estrés, la actividad física, determinados medicamentos y distintas condiciones médicas, entre otros.

Además, cuando una persona pierde peso, su organismo puede responder mediante cambios en las señales que regulan el hambre y la saciedad, así como en el gasto energético. Estos mecanismos pueden dificultar el mantenimiento de los resultados.

Por eso, repetir dietas cada vez más restrictivas no siempre es la solución.

La obesidad se reconoce como una enfermedad crónica compleja que requiere un abordaje integral, especialmente cuando se asocia a otros problemas de salud.

El objetivo debe ser identificar los factores que influyen en cada caso y establecer una estrategia sostenible que permita mejorar la salud metabólica y reducir los riesgos asociados.

La pregunta ya no es solamente cuánto peso necesitamos perder, sino qué debemos hacer para mejorar nuestra salud y mantener los resultados a largo plazo.


2. ¿Qué es el control metabólico y por qué es tan importante?

El metabolismo comprende el conjunto de procesos mediante los cuales nuestro organismo utiliza y transforma la energía necesaria para mantener sus funciones vitales.

Cuando hablamos de control metabólico, nos referimos a una visión más amplia que el simple control del peso.

Es importante valorar cómo se encuentra el organismo y si existen factores que puedan aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial o las enfermedades cardiovasculares.

En función de las necesidades de cada persona, la valoración puede incluir aspectos como:

* La evolución del peso y del índice de masa corporal.

* La distribución de la grasa corporal y la circunferencia de la cintura.

* La masa muscular y la composición corporal, cuando sea posible evaluarlas adecuadamente.

* Los niveles de glucosa y otros parámetros analíticos relevantes.

* El perfil lipídico y la presión arterial.

* Los antecedentes personales y familiares.

* Los hábitos alimentarios, la actividad física y la calidad del sueño.

* Los cambios de peso relacionados con determinadas etapas vitales, incluida la menopausia.

No todas las personas necesitan las mismas pruebas. La valoración debe determinar qué información resulta relevante en cada situación.

Por ejemplo, dos personas con el mismo peso pueden presentar composiciones corporales, hábitos y perfiles de riesgo metabólico muy diferentes.

Por eso, cuidar el metabolismo implica ir más allá de la báscula y comprender qué factores podemos modificar para favorecer la salud.

Una intervención temprana puede ayudar a identificar riesgos y orientar cambios importantes antes de que aparezcan complicaciones.


3. La revolución de los tratamientos para la obesidad: ¿qué son los GLP-1?

Uno de los avances más relevantes de los últimos años en el tratamiento médico de la obesidad ha sido el desarrollo de medicamentos que actúan sobre los mecanismos fisiológicos que regulan el apetito, la saciedad y el metabolismo de la glucosa.

Entre ellos destacan los tratamientos basados en el GLP-1, siglas del péptido similar al glucagón tipo 1.

El GLP-1 es una hormona que nuestro organismo produce de forma natural y que participa en la regulación de diferentes procesos metabólicos.

Las terapias que actúan sobre esta vía pueden ayudar a determinadas personas a controlar el apetito, aumentar la sensación de saciedad y reducir la ingesta de alimentos. Algunos tratamientos también influyen en el vaciamiento gástrico y en la regulación de la glucosa.

Estos avances han ampliado las posibilidades de tratamiento de la obesidad y han contribuido a cambiar la manera de entenderla: no se trata simplemente de un problema de alimentación, sino de una condición compleja en la que intervienen mecanismos biológicos.

¿Son estos tratamientos adecuados para todo el mundo?

No.

Los medicamentos para el control del peso tienen indicaciones, contraindicaciones, posibles efectos adversos y criterios específicos de utilización.

Su idoneidad depende de factores como la situación clínica, el grado de exceso de peso, las enfermedades asociadas, los antecedentes médicos y las características de cada paciente.

Por eso, es fundamental que la indicación y el seguimiento correspondan a un profesional sanitario cualificado.

También debemos comprender que estos tratamientos no sustituyen una alimentación equilibrada, el ejercicio físico ni los hábitos saludables.

La medicación puede ser una herramienta útil cuando está indicada, pero no reemplaza una estrategia integral de salud.

¿Qué ocurre con la masa muscular cuando perdemos peso?

Esta es una de las cuestiones más importantes y que, en ocasiones, recibe menos atención de la que merece.

Durante una pérdida de peso no solo puede reducirse la grasa corporal. También puede disminuir la masa magra, que incluye la masa muscular.

Por eso, cuando se utilizan herramientas médicas para facilitar la pérdida de peso, es importante prestar atención a la calidad de la alimentación, asegurar una ingesta adecuada de proteínas y realizar ejercicio de fuerza cuando sea posible.

El objetivo no debería ser conseguir la mayor pérdida de kilos en el menor tiempo posible.

Lo verdaderamente importante es mejorar la composición corporal, preservar la funcionalidad y favorecer un resultado saludable y sostenible.

¿Qué sucede al abandonar el tratamiento?

La evolución posterior depende de múltiples factores. Algunas personas pueden recuperar parte del peso perdido cuando se interrumpe un tratamiento, especialmente si reaparecen los mecanismos de hambre y no existe una estrategia de mantenimiento adecuada.

Por eso, el seguimiento médico, la planificación nutricional y los hábitos de vida son elementos esenciales.

Los tratamientos para la obesidad deben entenderse dentro de un plan clínico a largo plazo, no como una solución rápida ni como un recurso estético sin valoración médica.


4. Macronutrientes: la importancia de nutrir el organismo mientras perdemos grasa

Uno de los errores más frecuentes al intentar adelgazar es centrarse exclusivamente en reducir las calorías sin prestar suficiente atención a la calidad de los alimentos y a la cantidad de nutrientes que necesitamos.

Una alimentación adecuada debe proporcionar energía suficiente y aportar los nutrientes necesarios para mantener la masa muscular, la función inmunitaria, la salud ósea y el funcionamiento normal del organismo.

Los tres grandes grupos de macronutrientes son las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas.

La cantidad de cada uno debe adaptarse a las necesidades individuales, los objetivos y las circunstancias clínicas.

Proteínas: fundamentales para preservar la masa muscular

Las proteínas participan en la reparación de tejidos, el mantenimiento de la musculatura y numerosas funciones fisiológicas.

Durante la pérdida de peso, una ingesta proteica adecuada puede contribuir a preservar la masa muscular, especialmente cuando se combina con entrenamiento de fuerza.

Entre las fuentes de proteínas de alto valor biológico encontramos:

* Huevos.

* Pescados, como la merluza, el atún o el salmón.

* Carnes magras, como el pollo y el pavo.

* Leche, yogur y otros productos lácteos.

* Otros alimentos proteicos que permitan cubrir las necesidades individuales.

También existen fuentes vegetales de proteínas, como las legumbres, los frutos secos, las semillas y la soja.

La cantidad necesaria depende de factores como la edad, el peso, la composición corporal, la actividad física y el estado de salud. En personas con determinadas enfermedades puede ser necesario ajustar la ingesta bajo supervisión profesional.

Por eso, no basta con recomendar comer más proteínas de forma indiscriminada: hay que valorar qué cantidad resulta apropiada para cada persona.

Hidratos de carbono: energía y calidad nutricional

Los hidratos de carbono constituyen una fuente importante de energía.

Sin embargo, no todos los alimentos que los contienen tienen el mismo valor nutricional.

Las frutas enteras, las verduras, las legumbres, la avena y los cereales integrales aportan, además de hidratos de carbono, fibra y otros nutrientes beneficiosos.

No es necesario eliminar automáticamente este grupo de alimentos para perder peso.

Lo importante es ajustar las cantidades a las necesidades energéticas y priorizar alimentos de buena calidad nutricional.

Grasas saludables: imprescindibles para el organismo

Las grasas cumplen funciones esenciales en la estructura de las células, la absorción de vitaminas liposolubles y la producción de determinadas sustancias.

El aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, las semillas y el pescado azul son ejemplos de alimentos que pueden contribuir a una alimentación equilibrada.

La clave está en seleccionar fuentes adecuadas, controlar las cantidades según las necesidades energéticas y mantener un patrón alimentario variado.

¿Por qué es importante calcular los macronutrientes?

Calcular adecuadamente las necesidades energéticas y la distribución de macronutrientes puede ayudar a diseñar una estrategia nutricional más coherente.

Esto es especialmente relevante cuando el objetivo es perder grasa sin comprometer innecesariamente la masa muscular.

Una dieta demasiado restrictiva puede resultar difícil de mantener y no siempre garantiza una alimentación nutricionalmente adecuada.

Por el contrario, una estrategia bien planteada busca combinar suficiencia nutricional, control energético, saciedad y adherencia a largo plazo.

No existe una distribución perfecta para todo el mundo.

La planificación debe adaptarse a la situación clínica, las preferencias alimentarias, el nivel de actividad física y los objetivos de cada persona.


5. Verduras, fibra e hidratación: los fundamentos de una alimentación equilibrada

A veces buscamos soluciones complejas cuando los cambios más importantes comienzan con hábitos cotidianos.

Incorporar verduras a las comidas, consumir fruta entera, elegir alimentos ricos en fibra y mantener una hidratación adecuada son medidas sencillas que pueden mejorar la calidad global de la dieta.

El papel de las verduras y la fibra

Las verduras aportan vitaminas, minerales, agua y fibra, además de contribuir al volumen de las comidas.

La fibra favorece el funcionamiento intestinal y puede ayudar a mejorar la saciedad. Algunos tipos de fibra también contribuyen a regular la respuesta de la glucosa y el metabolismo de los lípidos.

La Organización Mundial de la Salud recomienda una alimentación variada, basada principalmente en alimentos poco procesados, con presencia abundante de frutas, verduras, cereales integrales y otras fuentes de fibra.

No se trata de seguir una dieta perfecta todos los días, sino de construir un patrón alimentario equilibrado que podamos mantener.

¿Cuánta agua debemos beber?

La hidratación es fundamental para el funcionamiento normal del organismo.

Las necesidades de líquidos varían según la actividad física, el clima, la alimentación, la edad y el estado de salud.

Beber agua regularmente a lo largo del día es una estrategia sencilla para mantener una hidratación adecuada.

En determinadas enfermedades, como algunas patologías renales o cardiacas, las recomendaciones pueden requerir ajustes específicos.

También conviene recordar que ninguna bebida, infusión o suplemento sustituye una alimentación adecuada ni produce por sí solo una pérdida de grasa significativa.

Los resultados dependen del conjunto de hábitos y de su mantenimiento a lo largo del tiempo.


6. Ejercicio de fuerza y ejercicio aeróbico: una combinación esencial para la salud

Cuando hablamos de pérdida de peso, muchas personas piensan inmediatamente en caminar durante horas, correr o realizar ejercicio cardiovascular.

La actividad aeróbica es importante, pero no debería ser la única protagonista.

El ejercicio de fuerza desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la masa muscular, la capacidad funcional y la salud durante el envejecimiento.

Ejercicio de fuerza: mucho más que una cuestión estética

El músculo es un tejido esencial para la movilidad, el equilibrio, la fuerza y la autonomía.

Mantener una musculatura adecuada nos ayuda a realizar actividades cotidianas, proteger nuestra capacidad funcional y afrontar mejor el paso de los años.

Durante una pérdida de peso, el entrenamiento de fuerza puede contribuir a preservar la masa magra y mejorar la composición corporal.

No es imprescindible comenzar levantando grandes pesos ni realizar entrenamientos de alta intensidad.

Se puede progresar mediante ejercicios adaptados, máquinas, pesas, bandas elásticas o el propio peso corporal.

Lo importante es establecer una rutina adecuada a la condición física y aumentar progresivamente la exigencia.

Ejercicio aeróbico: corazón, circulación y metabolismo

Caminar a buen ritmo, nadar, montar en bicicleta o practicar otras actividades aeróbicas ayuda a mejorar la capacidad cardiorrespiratoria.

Además, la actividad física regular contribuye a mejorar la sensibilidad a la insulina, controlar determinados factores de riesgo cardiovascular y favorecer el bienestar emocional.

Las recomendaciones generales para adultos incluyen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o una cantidad equivalente de actividad vigorosa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.

Estas recomendaciones deben adaptarse a la condición física y a las posibles limitaciones de cada persona.

¿Qué combinación es más interesante para perder grasa?

En términos generales, combinar entrenamiento de fuerza, actividad aeróbica y una alimentación adecuada permite abordar diferentes aspectos de la composición corporal y la salud.

La actividad aeróbica contribuye al gasto energético y mejora la capacidad cardiovascular.

El entrenamiento de fuerza ayuda a conservar o desarrollar la musculatura.

La alimentación aporta la energía y los nutrientes necesarios para favorecer la recuperación y preservar la masa magra.

La combinación de estos elementos puede ser especialmente importante en personas que utilizan tratamientos médicos para perder peso.

El objetivo no es únicamente pesar menos, sino conservar la fuerza, mejorar la composición corporal y mantener la capacidad de disfrutar de una vida activa.


7. Menopausia, cambios hormonales y aumento de peso

Muchas mujeres observan cambios en su cuerpo durante la perimenopausia y la menopausia.

Puede aumentar la grasa abdominal, resultar más difícil mantener la masa muscular o cambiar la distribución de la grasa corporal.

A esto pueden sumarse alteraciones del sueño, cambios en la actividad física y otros factores que influyen en los hábitos alimentarios.

Sin embargo, no todo aumento de peso durante esta etapa se debe exclusivamente a las hormonas.

La edad, el nivel de actividad física, la alimentación, el descanso y otros factores médicos también desempeñan un papel importante.

Por eso, la respuesta no debería consistir en reducir drásticamente las cantidades de comida ni en aceptar que perder fuerza y vitalidad es inevitable.

Una estrategia de cuidado durante esta etapa puede incluir:

* Una alimentación suficiente y equilibrada.

* Una ingesta adecuada de proteínas.

* Ejercicio de fuerza de forma regular.

* Actividad aeróbica adaptada.

* Un descanso adecuado.

* Valoración médica cuando existan síntomas o factores de riesgo relevantes.

También puede ser necesario investigar otras causas médicas cuando el aumento de peso es significativo o se acompaña de síntomas adicionales.

La menopausia es una etapa en la que merece la pena prestar especial atención a la composición corporal, la salud ósea, la salud cardiovascular y la conservación de la masa muscular.

Cuidarse no significa luchar contra el paso del tiempo, sino adquirir herramientas para atravesarlo con más salud y autonomía.


8. Sueño, estrés y hábitos de vida: factores que también influyen en el peso

La alimentación y el ejercicio son fundamentales, pero no constituyen los únicos elementos de una estrategia de control del peso.

El descanso insuficiente, el estrés mantenido y las rutinas irregulares pueden dificultar la regulación del apetito y la capacidad para mantener hábitos saludables.

Dormir mal puede influir en las señales relacionadas con el hambre y la saciedad, mientras que el cansancio puede reducir la motivación para realizar actividad física.

El estrés también puede modificar la relación con la comida y favorecer patrones de alimentación desorganizados en algunas personas.

Por eso, una estrategia integral debería prestar atención a aspectos como:

Regularidad: establecer horarios de alimentación y descanso que encajen en la vida cotidiana.

Planificación: organizar las comidas para reducir la improvisación y facilitar elecciones saludables.

Movimiento diario: evitar pasar muchas horas sentado e incorporar pequeños periodos de actividad.

Descanso: mantener una rutina de sueño adecuada a las necesidades individuales.

Relación con la comida: evitar la culpa y las restricciones extremas, y buscar ayuda profesional cuando exista una relación problemática con la alimentación.

Los hábitos saludables no tienen que convertirse en una fuente adicional de estrés.

La clave es construir un estilo de vida realista, flexible y sostenible.


9. Longevidad y well-aging: vivir más años, pero también vivirlos mejor

La longevidad es uno de los grandes temas de interés en la medicina actual.

Sin embargo, vivir más años no es el único objetivo. También queremos conservar nuestra autonomía, mantener la capacidad física y reducir, en la medida de lo posible, el riesgo de enfermedades crónicas.

En este contexto, el concepto de well-aging propone una visión del envejecimiento centrada en el bienestar y la calidad de vida.

La salud metabólica forma parte de esa visión.

Controlar adecuadamente los factores de riesgo, mantener una composición corporal saludable, cuidar la alimentación y realizar ejercicio de fuerza y actividad aeróbica son medidas que pueden contribuir a un envejecimiento más saludable.

También es importante mantener una buena calidad del sueño, evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol y realizar las revisiones médicas que correspondan.

No existe una intervención aislada que garantice una vida más larga ni una fórmula universal para detener el envejecimiento.

La longevidad saludable se construye mediante la combinación de diferentes factores, con una atención especial a la prevención y al mantenimiento de la funcionalidad.

¿Qué relación existe entre el músculo y la longevidad?

Conservar la fuerza muscular es fundamental para mantener la independencia a medida que cumplimos años.

La pérdida de masa y fuerza muscular puede comprometer la movilidad y aumentar la vulnerabilidad ante determinadas situaciones de enfermedad o inmovilidad.

Por eso, el entrenamiento de fuerza y una alimentación nutricionalmente adecuada merecen un lugar prioritario en las estrategias de envejecimiento saludable.

Esto también explica por qué una pérdida de peso no debería evaluarse únicamente por los kilos perdidos.

La composición corporal, la fuerza, la capacidad funcional y los indicadores de salud aportan información importante para comprender la evolución de una persona.

En definitiva, cuidar el metabolismo hoy puede formar parte de una estrategia más amplia para preservar la salud y la autonomía en el futuro.


10. Medicina, nutrición y hábitos: por qué el enfoque integral es el futuro del control del peso

Los avances médicos están ampliando las posibilidades de abordar el sobrepeso y la obesidad, pero ninguna herramienta debe utilizarse de forma aislada.

Los tratamientos médicos pueden ser útiles cuando existe una indicación adecuada. La nutrición permite proporcionar los nutrientes necesarios y establecer una estrategia alimentaria coherente. El ejercicio ayuda a preservar la masa muscular, mejorar la capacidad cardiovascular y mantener la funcionalidad.

A su vez, el seguimiento permite evaluar la evolución, identificar dificultades y adaptar las medidas a las necesidades de cada persona.

Esta combinación resulta especialmente relevante cuando el objetivo es mantener los resultados a largo plazo.

No todas las personas necesitan medicación. No todas necesitan la misma distribución de macronutrientes ni el mismo programa de ejercicio.

Algunas necesitarán una intervención nutricional. Otras precisarán una valoración médica más amplia, especialmente si presentan obesidad, enfermedades asociadas o dificultades persistentes para controlar el peso.

Lo importante es evitar las soluciones universales y comprender que cada proceso requiere una valoración adecuada.

La medicina del futuro no debería limitarse a intervenir cuando aparece un problema, sino ayudarnos a comprender mejor nuestra salud y a tomar decisiones informadas.

Cuidar el peso es una parte del cuidado de la salud. Preservar la masa muscular, mejorar los hábitos y proteger la funcionalidad también forman parte del objetivo.

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11. Clínicas Majano incorpora una nueva consulta de nutrición, control metabólico y peso en La Palma

En Clínicas Majano creemos que cuidar de una persona significa mirar más allá de un tratamiento concreto.

Nuestra filosofía se basa en la ciencia, la calidad humana y una visión del bienestar que tenga en cuenta las necesidades de cada etapa de la vida.

Por eso, ampliamos nuestra propuesta asistencial con una nueva consulta de nutrición, control metabólico y peso, orientada a quienes desean mejorar sus hábitos, comprender mejor su situación metabólica y trabajar hacia objetivos de salud sostenibles.

La nueva consulta está dirigida a personas que desean abordar el sobrepeso o la obesidad, mejorar su alimentación, preservar su masa muscular o recibir orientación profesional sobre las estrategias disponibles para cuidar su peso.

También puede ser un punto de partida para quienes han probado diferentes dietas sin conseguir mantener los resultados, han observado cambios en su composición corporal o desean cuidar su salud durante la perimenopausia y la menopausia.

El abordaje se determinará según las necesidades de cada paciente y la valoración del profesional sanitario responsable.

Nuestro propósito es ofrecer información rigurosa, acompañamiento profesional y una visión integral del bienestar, sin promesas de resultados rápidos ni soluciones milagrosas.


Tu salud merece una estrategia, no otra dieta pasajera.

Si llevas tiempo intentando perder peso, si te preocupa tu salud metabólica o si quieres aprender a cuidar tu composición corporal con una visión a largo plazo, te invitamos a conocer nuestra nueva consulta.


Estamos en Clínicas Majano, Avenida Marítima, 46, Santa Cruz de La Palma, Islas Canarias.

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Puedes contactar con nuestro equipo para solicitar información y conocer cómo acceder a una valoración.

Dra. Mary Elena Majano

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